lunes, 12 de enero de 2015

Volverás a Región (Juan Benet) - Notas de Andrés Hueso



Contenido:

Contexto: acerca de la novela en España desde la posguerra.

Acerca de Juan Benet. 

Acerca de Volverás a Región
Características generales
Infraestructura del relato
Características particulares
Estructura, desarrollo. Selección de textos y símiles.


Contexto: acerca de la novela en España desde la posguerra.


1.     Encuentro de la posguerra con la realidad cotidiana
1942/1957
La ceniza fue árbol /La saga de los Rius/
·       Mariona Rebull
·       El viudo Rius
·       Desiderio
·       Diecinueve de julio
·       Guerra civil
Realismo y naturalismo decimonónicos
Ignacio Agustí
1942
La familia de Pascual Duarte
Tremendismo entroncado con la tradición realista /picaresca, naturalismo XIX y novela social de los 30. Existencialismo y extremo realismo
Camilo J. Cela
1943
Javier Mariño
Retirada por la censura /final poco patriótico/ y que marcó al autor en un contexto fascista
Gonzalo T. Ballester
1945
Nada
Existencialista: estancamiento y pobreza de la España de posguerra.
Carmen Laforet
1947
1949
1950
La sombra del ciprés es alargada
Aún es de día
El camino
Miguel Delibes

2.     Realismo social
1951
La colmena
Baroja: La novela debe reflejar la vida
Faulkner: No sólo presentar la realidad sino también explicarla y denunciarla
Camilo J. Cela
1962
Tiempo de silencio
Experimental/realismo dialéctico
Recursos formales: sintaxis, léxico y recursos estilísticos.
Influencias de Baroja por temática y de Joyce por el estilo /indirecto libre/
Tratamiento distorsionado de la crítica social mediante un alarde lingüístico y técnico que orienta la creación novelesca hacia un horizonte formal más rico y novedoso.
Luis Martín Santos

3.     Años 60. Experimentación narrativa
1963
Don Juan
Fina ironía y punto de humor para presentar la rebeldía de D. Juan como una rebeldía contra Dios.
Gonzalo T. Ballester

1966

Señas de identidad
Empleo del subjetivismo.
Narración en 2ª persona.
Variedad de extranjerismos
Ruptura lineal del tiempo a través de la alternancia de historias
“El rechazo de España” asunto característico en el autor.

Juan Goytisolo
1965
Volverás a Región
Juan Benet

4.     Otros precedentes
Tentativas /1946/                             Gabriel Celaya
Alfanhui /1955/                               Rafael S. Ferlosio /realismo mágico/
Crónicas del sochantre /1959/        Álvaro Cunqueiro /desbordante fantasía/

5.     Años 70
1970
1972
Una meditación
Un viaje de invierno
Juan Benet
1970
Reivindicación del conde Don Julián
Juan Goytisolo
1972
La saga / fuga de J.B.
Gonzalo T. Ballester
1972
El gran momento de Mary Tribune
Juan García Hortelano
1973
Si te dicen que caí
Juan Marsé
1974
Escuela de Mandarines
Miguel Espinosa

6.     Y desde 1975
Novela negra
La verdad sobre el caso Savolta
Las novelas del Detective Carvallo
Eduardo Mendoza
Manuel Vázquez Montalbán
Novela histórica
La isla de los jacintos cortados
La ciudad de los prodigios
Beatus Ille
El jinete polaco
Gonzalo T. Ballester
Eduardo Mendoza
Antonio Muñoz Molina
Antonio Muñoz Molina
Novela culturalista
Relatos sobre la falta de sustancia
El héroe de las mansardas de Mansard
Opium
Todas las almas
Corazón tan blanco
Negra espalda del tiempo
Mañana en la batalla piensa en mí
Álvaro Pombo
Álvaro Pombo
Jesús Ferrero
Javier Marías
       “
       “
       “
Novela intimista
La lluvia amarilla
El desorden de tu nombre
La fea burguesía
Saúl ante Samuel
Julio Llamazares
Juan J. Millas
Miguel Espinosa
Juan Benet



Acerca de Juan Benet (1927/1993)

Algunas pinceladas complementarias a las informaciones que puedan encontrarse con facilidad en enciclopedias o hemerotecas.
1.     Obras
  • 1.     La inspiración y el estilo (1966).
  • 2.     Volverás a Región (1967).
  • 3.     Una meditación (1969). Premio biblioteca breve. (Escrito en un rollo de papel —en un artilugio de su propia invención, acoplado a la máquina de escribir— que impedía volver atrás a revisar lo escrito).
  • a.     Contrario al realismo y naturalismo decimonónicos propios de Benito P. Galdós.
  • b.     Su arte tantea las fronteras entre “Las tinieblas que rodean el área iluminada por el conocimiento”.
  • 4.   Un viaje de invierno y La otra casa de Mazón (1970/73) y relatos (Sub-rosa, 5 narraciones, 2 fábulas).
  • 5.     Qué fue la guerra civil (1976) Ensayo. El ángel del señor abandona a Tobías y Del pozo y del Numa.
  • 6.     Saúl ante Samuel y El aire de un crimen, finalista premio Planeta (1980)
  • 7.     Herrumbrosas lanzas I (1983) libros I a VI; II (1985) libro VII; y III (1986) libros VIII a XII. Cuerpo inacabado, donde traza un mapa de Región y los episodios de la guerra civil allí, con sumo detalle. Entre otras fuentes, se inspiró para el desarrollo de los capítulos sobre táctica militar, de los libros ingleses o americanos sobre la “guerra peninsular” (invasión de Napoleón). Declaró especial predilección por los cronistas latinos clásicos: Amiano Marcelino, tito Livio y Tácito.
  • 8.     En la penumbra (1984).
  • 9.     La construcción de la torre de Babel (1990).
  • 10.  El caballero de Sajonia (1991)


2.   La inspiración y el estilo. Reflexión acerca de lo que supone el oficio de escritor y lo que significa bajo su óptica el objeto artístico que es la escritura. Canon según el cual el modelo de la novela debe quedar alejado de la narratividad y del hecho de contar historias, por contarlas reduciéndola a una mera elaboración del estilo donde prima más el código que el mensaje.
Frente al costumbrismo y “literatura de taberna” en que había caída el castellano. Desde el siglo XVI; 
«salvo excepciones como Cervantes, la literatura española ha preferido "la taberna" ha naufragado en el costumbrismo y en el gusto por lo popular.»
El espacio iluminado por la ciencia está rodeado de un espacio de tinieblas tan extenso que hace parecer ridícula la pretensión de limitar la existencia al hábitat del conocimiento.
«Yo creo que ante una situación así el hombre de letras no tiene otra salida que la creación de un estilo. Ninguna barrera (impuesta por la sociedad y que no es capaz de acercarse a una sola cosa sin pensar oblicuamente en sus repercusiones sociales y políticas) puede prevalecer contra el estilo siendo así que se trata del esfuerzo del escritor por romper un cerco mucho más estrecho, permanente y riguroso; aquel que le impone el dictado de la realidad …» […] «… ¿qué barreras pueden prevalecer contra un hombre que en lo sucesivo será capaz de inventar la realidad?»
Encontrar el balance entre el dictado de los hechos, la contsrucción historiográfica y la narración ficticia.

3.    Para conocer a un autor, nada mejor que acudir a sus propias palabras y opiniones. En el número de mayo-junio de 1984 de la revista ‘Los cuadernos del norte’, se publicó una extensa entrevista a Juan Benet, hecha por J.L. Merino. Se incluyen seguidamente algunos fragmentos de la misma, agrupados bajo tres conceptos genéricos:

·       El oficio de escritor.
«[…] También hay una distinción entre el qué y el cómo. La creación literaria en primer lugar es un qué, derivado de una compulsión, un acto casi fisiológico; pero ese qué, para desarrollarse y tomar forma, necesita de un cómo, que probablemente la tradición cultural da como negativo o como positivo, tanto inscribiéndolo en las normas propias, como ordenándole estas normas no son válidas, invéntate otras […]»

«[…] La verdad es que muchas veces me pregunto si me divierto escribiendo. Tal vez sí me divierto pero no por tratar de culminar o de redondear o de completar una obra que no sé ni a dónde va ni en qué termina, ni para qué se hace; lo más evidente es que la hago porque no tengo mejor cosa que hacer. Desgraciadamente yo escribo cuando no tengo absolutamente ninguna otra cosa con que llenar las horas. Resulta de ahí que moralmente es una fruslería, un acto frívolo y, en cierto modo, casi concupiscente, porque ni tiene otro sentido, ni hay nada más bajo con que llenar el vacío. Luego resulta que la alegría que proporciona, las compensaciones, y sobre todo, las amistades, son las más altas: no se sabe dónde está el misterio de esta paradoja,, pero lo cierto es que con ser lo que hago con menos obligatoriedad moral es lo que me da más satisfacción […]»

«[…] Sólo hombres que parecen dioses por su vanidad pueden creer que lo que salga de su pluma o de su cerebro cambiará el mundo. Y, desde luego, los hombres que han cambiado el mundo no lo han visto: han muerto viendo el mundo inamovible. La mejor compañía para ir a la tumba sebe ser la sensación de que la ambición ha sido defraudada y el intento intelectivo comprendido; que existen fuerzas mucho más formidables que ese esfuerzo intelectual, un poco cosa respecto a la fisis. Lope de Vega es un escritor de segunda fila, mediocre, ñoño, con una escritura de portal y un léxico de lego pero en definitiva, ¿es posible mover la efigie de Lope de Vega? No se mueve nada. […]»

«[…] El máximo escritor del siglo es William Faulkner, el máximo. No hay nadie semejante a él. ¿Qué hizo? Poner el dedo en la llaga, acusar a la sociedad y enseñar a sus paisanos cosas que estaban pasando aquí y allá. Murió en el año sesenta y tres durante los disturbios raciales de Birmingham: no había resuelto nada, no resolvería nunca nada […]»

«[…] La mejor cultura se produce a horas y ratos perdidos, más gracias a una pasión que por un comercio. Pero un editor tiene necesariamente que sustentarse de vender libros y un escritor no tendría necesariamente que vivir de eso. La paradoja está en que un escritor pensionado, con sus problemas resueltos por su prestigio o por su pluma, acaba en calamidad; sin duda tiene que tener conflictos, peri el último que debería sufrir sería el de acumular problemas financieros con su pluma […] Porque una de dos: o se escribe bien y, entonces, no se gana dinero, o si se quiere ganar dinero es preciso escribir mal. Para lo primero hay que enfrentarse con el gusto del público y con la sociedad, sin temor a verse rodeado si no de la incomprensión, al menos de la no comercialización. Por el contrario vender mucho es escribir mal, no hay otra salida. […] La verdad es que el escritor debería ser un individuo abandonado por la mujer, engañado por la amante, estafado por los hijos, arruinado por su padre y que, sin embargo, pudiera escribir sin ambiciones económicas; con conflictos a los que no se sumara la posibilidad de resolverlos con los frutos de su pluma»

·       El objeto artístico que es la escritura.
«[…] a mí lo que mas me interesa de una obra estética es lo que tiene de doble indagación: la primera supone una concepción del Universo en la que, como no puede ser de otra forma, determinados enigmas se plantean de una forma no del todo lúcida; así la mente de un artista ha de ser lúcida en cuanto a sus métodos y absolutamente llena de perplejidad respecto a sus inquisiciones; pero en cuanto se parte de unas respuestas taxativas a todos los enigmas lo que se tiene que hacer es un tratado, no una obra de arte […]»

«[…] las grandes obras literarias constituyen un esfuerzo para superar por el poder de la palabra la grandeza del hecho, que tanto más grande y excepcional tanto mayor será el esfuerzo por dar con la palabra una imagen todavía más elocuente. Homero creía que la historia se movía sin otro fin que la cantaran los poetas y la guerra de Troya no tendría otro sentido que la erso sería más importante que los hechos de armas que hubieran tenido Patroclo o Ayax»

«[…] Y pienso también en un individuo como Beckett que después de veinte años de acompañar a Joyce, de ser su secretario, de transcribirle y traducirle, se cansa y dice: ‘mi narración va por otro lado’ […]»

«[…] Proust era un fin de raza; con sólo olfatear la primera página de la ‘Recherche’ se puede decir que es un fin de raza, que corona y acaba en la sicología y la narrativa tradicional. ¿Qué se puede poner encima?, ¿una guinda? Ya se ve que no cabe un epígono de Proust; se ve como la carrera del sol; después del crepúsculo hay que inventar otro día y otra noche y luego otras más. Por el contrario después de Faulkner está apuntando algo que es lo mismo y nuevo a la vez. […] Nada es más hermoso que un fin de raza, sublimación y remate donde concentran todas las aspiraciones de un período largo, vacilante e imperfecto. […] Yo supongo que la herencia de Proust es la del lector mientras que la herencia de Faulkner es la del escritor. […] Históricamente Proust corona la función cultural de la lectura mientras que Faulkner inicia una profesión cultural de cierta escritura […]»

·       Sobre la novela.
«[…] La novela, según un canon (el de Edward Foster que yo suscribo) (y es la definición, probablemente más perfecta, por más imprecisa y lacónica) es un relato de ficción de una cierta dimensión. Todo lo demás queda abierto. Lo único que se le pide es que sea ficticia y que tenga una cierta extensión. Ahí cabe todo. Yo creo que la gente pregunta demasiado qué es la novela. Nunca qué es un cuadro o una escultura»

«[…] La novela salta por encima de esa actitud epistemológica de preguntar sobre el qué es. Yo no pregunto lo que es, yo expongo, que es distinto. Tanto más vaga sea la respuesta, tantos más campos de libertad tiene para desarrollarse y, no hay que olvidarlo, el campo de libertad para desarrollar una respuesta es lo que permite que una obra de arte sea lo que es […]»

Acerca de “Volverás a Región”


Características generales

En palabras de Víctor García de la Concha, esta novela requiere un “lector atento”; personalmente creo que además ese lector tiene que ser lento. Una lectura apresurada, aparte de aumentar la dificultad de comprensión del conjunto, impide percibir la rica y muy elaborada prosa y los muy precisos y originales símiles.

Está redactada en una prosa continuada, con párrafos de enorme extensión como los que podemos encontrar en El otoño del patriarca (Gabriel G. Márquez) o en El viaje del elefante /José Saramago/ y, sobre todo, en las obras de Thomas Bernhard /su pentalogía autobiográfica: El origen, El sótano, … o Helada o Corrección, etc./. Así, la ausencia de puntos y aparte dificulta la vuelta atrás y la relectura o búsqueda que partes ya leídas; pueden diferenciarse secciones dentro de los capítulos, pero apenas están visibles.

Con Región, Benet desarrolla un territorio mítico al estilo de W. Faulkner (Yoknapatawpha), Gabriel G. Márquez (Macondo) o Juan Rulfo (Comala).

A partir de aquí, los números, expresados entre paréntesis o entre barras inclinadas, hacen referencia a los números de página, en la edición de Editorial Destino, colección CCC, de 1996.

Existe una deliberada ambigüedad en los datos, hay pocas fechas precisas e incluso incoherencias. Ámbito simbólico desde el primer capítulo. Fluctuación de los sujetos del relato 112/118. ¿Muerte? del padre del Dr. Sebastián 137/143. Fusión: REALIDAD/LEYENDA # VIVIDO/SOÑADO 262/292 y 259/260. MEMORIA, activada por el TIEMPO [tiempo como gran vector de fuerza] «La memoria es siempre la venganza de lo que no fue» 262.

Infraestructura


§  Tipo hortera /sin nombre/ ßà Barquera: “luego eres tú” à moneda misteriosa.
§  Teniente GAMALLO /guerra civil acaba como coronel/.
§  María TIMONER à ¿prometida? de GAMALLO, escapará con el Tipo hortera
§  Daniel /Dr./ SEBASTIÁN
*      Enamorado de María TIMONER, al huir esta, se casa con la hija de un guardabarrera.
*      Comparte con GAMALLO haber tenido infancias desgraciadas.
*      En sanatorio Dr Sardú (22 años en 1921).

§  LUIS I. TIMONER (hijo de María)
*      Desaparece con 8/9 años y luego aparece como combatiente de la República
§  María GAMALLO (MARRÉ) /hija del Teniente Gamallo/
*      Intensa pasión amorosa con Luis I Timoner.

§  Adela /hijo desaparecido/ Cuida de un deficiente miope, cuya madre huyó y continúa esperando su regreso. Cuando muera el niño lo custodiará el Dr. Sebastián.
*      Confundirá a Marré con su huida madre y matará al Dr. Sebastián en un arrebato.

Características particulares


Hallazgos
Al inicio de la Introducción (7/16) se hace una advertencia al viajero que pretenda introducirse en Región, parece una forma indirecta de avisar al propio lector de las dificultades y trabajos que le va a costar ir adentrándose en la lectura de la novela.

«Una sierra al fondo, un camino tortuoso y monte bajo en el primer plano» así resumía Juan Benet a ‘su’ Región. Una síntesis irónica, dado el cuidado que puso en su minuciosa descripción.

Paralelismos
1.- Dos coches negros: María que vuelve y la madre que se va.
2.- Infancias desgraciadas de Gamallo y Sebastián.
3.- Adela: su hijo se va y queda a su cuidado el niño deficiente y miope.
4.- La ruptura de Gamallo y María Timoner, ¿se rehace? con la pasión amorosa de sus hijos.
5.- El engaño de María Timoner a Gamallo, ¿se reproduce? con el abandono de Luis I. Timoner a María Marré.
6.- Dos abandonos: el del hortera a María Timoner y el de Luis I Timoner a María Marré.

Discurso simbólico
Numa --> Numa Pompilio --> Nomos --> Némesis
Viento
Mantua --> Dante
Barquera --> Caronte

Casa à Abandono e intemporalidad (99/112 # 121/128). La acción se reduce con el encuentro exterior à Laberinto de la memoria.

Viento
10 Soplo «desdeñoso y esterilizador» del 'Monje'.
13 «Aliento senil de aquel viejo y lanudo» 'Numa'.
14 «Ayer tantalizado».
21 «Amenazador gemido del monte».
120 «Débil ráfaga... le hizo volver».
275 «Hasta los chopos contienen la respiración, antes del viento que les arrancará las hojas».

Retórica al servicio del símbolo
Retórica de no comunicación, de plurisignificación, disuasión, oscuridad e imprecisión.
Conjugada indeterminación de los hablantes

Símiles y alegorías: un juego de espejos. La admiración y el respeto declarados de Benet por Faulkner, parecen haberlo estimulado a la recreación de símiles de singular belleza y elaboración. En el capítulo final de estas notas se incluye una selección de los símiles encontrados en la novela, agrupados por capítulos y secciones.

Perros
21 sobre sus ladridos: «la futilidad de su acto».
309 “timbrados por esa triste y resignada desolación (Faulkner)
331 "un perro que, a tales horas, también cree en los fantasmas (Nietzsche)

Escritura de la memoria
4 voces:

Narrador
Voz activadora y vertebradora de la concienciación de los personajes.

Dr. Sebastián
Voz pesimista. Asumidora del mandato definitivo. Esclavizada por el Tiempo.

Marré
Voz más optimista. Impulsada por el sino trágico. Pretende el desafío a ese Tiempo y el rescate de lo que fue sólo un sueño.

Autor (JB) à notas al pie de las páginas 116 y 292/295 

Modos expresivos
Impostación de crónica
Narración de combates y estrategia de las operaciones militares
309 grupo de soldados alemanes

Descriptivo
38 Geológico / Geográfico

Ensayo (explayaciones de la memoria)
145/148 Divagaciones sobre la familia
158/168 Marré: momentos claves de crisis

Presentaciones dramatizadas
244/259 Partida (236/239)

Impostación simbólica de combinaciones de los modos anteriores

Estructura y desarrollo. Selección de textos y símiles


La novela es una crónica sobre el RETORNO/ENCUENTRO # MARRÉ ßàSEBASTIÁN
(Bajo el clima del no retorno de la madre del niño custodiado por Sebastián).
Dos extensos monólogos, sin apenas interrupciones, conforman el núcleo de la novela,
El narrador, en ocasiones, suplanta a sus personajes o se autonomiza de ellos; introduce en sus descripciones estructuras de crónica y ensayo donde se revela su opinión sobre aspectos diversos (la familia burguesa, las consecuencias de las desamortizaciones, las condiciones de la vida rural, los estamentos militares en la II República, su visión de algunos aspectos sociales en los bandos de la guerra civil, …)

Capítulo 1 (38/95)

Secc. 1

7/16  [Introducción]
Se define el ambiente simbólico
7/10.- Descripción geográfica-geológica de Región. Abundancia de términos técnicos y nombres de especies vegetales.
10/15.- Entrada al mito del bosque y montaña prohibidos. 3 ó 4 veces cada DIEZ años los escasos habitantes contemplan la polvareda que un día se perdió en el monte prohibido y, en un rito tan inútil como necesario, añaden un nudo a una cuerda: registro de esas evocaciones; y se congregan a escuchar tras esperar toda la noche el ruido de un tiro. Confirmación de que el Numa sigue siendo el fiel guardián de todos ellos.
Se habla de aquellos vehículos viejos y renqueantes que un día se perdieron por las colinas blancas; de su rastro de polvo y de los que no queda, ni quedó, rastro alguno.
16.- Simétricos, pero distintos, tiempos verbales: «no quedó...», «sólo queda ...»

Secc. 2

16.- Se habla de un coche negro, de modelo antiguo, pero con empaque, conducido por un mujer.
17/28.- Se habla de otro coche semejante, en el que llega una mujer vestida con un traje de verano y lleva en la mano la merienda de un niño. Sigue la narración de la espera del niño al regreso de la madre, al cuidado de la vieja Adela, de la desesperación, de la soledad y los días de espera. Del derrumbe de las ilusiones o de la conformidad con el pasar del tiempo. Un día regresa alguien, es el hijo de la vieja Adela, signo de que la guerra ha terminado. Un día aparece un militar y el niño y Adela quedan en casa del Dr. Sebastián.

Secc. 3

29/36.- Vecinos de Región (Asián, Mazón, Robert...), aleccionados por un tal Rumbal (o algo así) acaban formando el Comité de Defensa de Región.

Secc. 4
37/54 Primera escaramuza del comité de Defensa (Mazón y Luis I. Timoner). Descripciones de la Sierra, de su clima terrible y de su poblamiento y de los catastróficos resultados de las desamortizaciones.
37/38.- Noviembre de 1936. Primera escaramuza del Comité de Defensa de Región. Mazón al mando y Luis I Timoner (de incógnito), como mejor conocedor del monte. Los vehículos quedan abandonados por ambos bandos a merced del invierno.
38/49 y 53/56.- Descripción geográfica y geológica de la Sierra de Región.
38/54 Descripción física de la montaña (con función de protagonismo mítico)
50.- Descripción de su clima terrible y extremo.
51/53.- Descripción del poblamiento. Opiniones sobre los catastróficos resultados de las desamortizaciones.
Abundancia de símiles y expresiones de gran belleza literaria.

Secc 5
54/77 Fracaso del ataque a Región ahora en 1938; antes en 1936 y 1937.
57/68.- Reinicio del relato en 1938 (Gamallo coronel) Antes intentona "efímera" en 1936 y a comienzos de verano de 1937, al mando de un coronel navarro. Descripción de esta campaña y del fracaso de la intentona del navarro, aniquilada por los grupos de Eugenio Mazón, Julián Fernández y el viejo Constantino.
57.- Excelente presentación de un personaje, aún sin nombre —que se come las uñas—, (más adelante se sabrá que es Gamallo) capitán en la operación del coronel navarro y que le desaconseja, por dos veces, las acciones que va a realizar. Sus consejos son desatendidos y el navarro fracasa.
66/71.- Gamallo (viejo) escribe un informe al Alto Mando, indicando cómo habría de hacerse el ataque a Región, aprendiendo de los errores del navarro. Consideraciones sobre las preocupaciones tácticas del Alto Mando ante el entrevisto fin de la Guerra y de los motivos por los que su informe es tenido en cuenta y se le asciende a coronel y se le dan medios para realizar esa campaña; medios abundantes pero inadecuados.
72/77.- Infancia y cría de Gamallo: casa paterna (padre 'triste, amargado y silencioso' y casa de las tías. Tías, dos palabras: «dinero y hombre, la primera dominada por el disimulo, la segunda por el furor»; y además la «dignidad y el apellido».

Secc 6

77/95.- Septiembre de 1938: Campaña del ahora coronel Gamallo. Éxito de su campaña, su muerte y suspensión de la campaña.
78/84 digresión sobre el movimiento popular en Región, sus orígenes, características y consecuencias.
84/95 Detalle de la campaña realizada por Gamallo. Cae en una emboscada. El alto mando suspende el ataque y los supervivientes republicanos huyen a la sierra: refuerzo y continuidad de la épica y mítica de sus pobladores u ocupantes.
88/91 Digresión sobre el 'cáncer' que descomponía el Comité de Defensa.

Selección de expresiones literarias

21.- Ya oigo algo, hijo, que se acerca; tampoco le dijo: Duerme tranquilo, hijo, mañana será un hermoso día. Les van a matar a todos. Como al buen José, como a tu padre, como a todos. Ya verás cómo han de volver. Ya te digo en qué estado volverán: un carruaje fúnebre y grotesco, devuelto por la Sierra, como los restos de un naufragio por la marea, cargado con los restos mortales de todos loa antepasados deslumbrados por su propia ambición, conducido por un postillón borracho un cadáver o un par de mulas enloquecidas. Si algo sabían era oír —por encima de los susurros de la noche, el eco del combate y los desolados ladridos de los perros— como si ellos mismos comprendieran la futilidad de su acto —o el amenazador gemido del monte—.

24.- /El niño retrasado/ Y como Adela tampoco sabía decir nada de lo que oía, había llegado a desarrollar una ciencia de interpretación de sus gestos.

26.- /ídem/ O tal vez no, porque la misma tarde que se despidió de su madre una parte cruel de su memoria le había inducido a perder toda esperanza de volverla a ver (aquella parte que deseaba seguir jugando a las bolas sin duda) y a hacerse fuerte en aquella actitud del hombre que —tras haber enajenado su libertad para constituir su propio código— desprecia la revocación del fallo impuesto por un error judicial porque ha encontrado en sus propios recursos la sublimación de una libertad que ni siquiera su madre será capaz de pignorar.

44.- Montones de papeles que corren empujados por la brisa superficial y que parecen haberse agrupado en una colonia para buscar de consuno el camino de su migración.

47.- /ramas de roble/ Y que parecen alucinadas de su propia condición.

48.- /un alud/ que tiene el don de la oportunidad para elegir los momentos de parto, las cubiertas recién retejadas, el ganado adquirido una semana antes en la feria.

49.- /arcillas arrastradas por las aguas/ un espejismo de vega y una fraudulenta esperanza de inicial una cultura con la que el pastor aspira siempre a redimirse de su condición alimentando unas cabezas de ganado.

51.- /burgos miserables/ esos orgullosos rotten boroughs (circunscripciones electorales muy pequeñas a las que el sistema electoral otorga tanto valor como a la que tiene mucha: propicia el clientelismo  y el caciquismo –pocket borough- literalmente burgo podrido) capaces al menos de alimentar un vástago cuya voz suena en el Parlamento.

52.- /los paisanos/ Porque ellos son el brazo secular del terrateniente extremeño o castellano.

53.- /el pastor/ y, sin embargo —en contraste con lo que ocurre con el lobo o la alimaña— nunca, como consecuencia de la llamada, se sale a dar la batida del pastor.

54.- /la espera sin esperanza/ pues ¿qué otra anticipación del porvenir que no sea la cita con la muerte cabe en esa tierra?

58.- /el ayudante del coronel que se muerde las uñas; pág. 57/ fiel a la práctica cuartelera de encomendar una función a quien pone reparos a ella.

70.- /Gamallo/ y que, cuando era joven, ni su orgullo se atrevió a anticipar para reponer los agravios, ni su honor para saldar las deudas de juego ni su amor propio para cobrarse venganza e aquel donjuán de provincias que trampeó la apuesta y le quitó la mujer.

71.- /subordinados jóvenes de Gamallo/ porque a ellos sin duda se referían los diarios cuando hablaban del mañana.

71.- /el mando de Gamallo/ y convencido, una vez más, de que no mediaba en aquella demanda un cambio en la estima sino una necesidad de ayuda.

72.- /los sediciosos de 1936/ Contaban en primer lugar con el rencor de los privilegiados, con las vacilaciones de un gobierno inexperto y amedrentado y con la brutalidad de una colectividad inculta e ingenua, torpe y sanguinaria, poco menos que satisfecha de dejar saldada la cuenta de cuatros siglos con los incendios y asesinatos de una noche anticlerical.

73.- /las tías de Gamallo en el paseo/ mensajes cifrados acerca del apellido, la decencia, la compostura y la dignidad.

74.- /ídem/ he ahí el rayo que la mente del niño fijará para siempre en el negativo horrendo,... el signo indeleble de su propia formación, ..... un correlato de la gloria del apellido, un dogma para revestir de recelo el objeto de su afán, una forma hereditaria de defensa ante las imposturas del alma.

75.- /el maniquí vestido de boda/ un alto maniquí de abultadas formas —que la mujer jamás sería capaz de igualar— que, desde varios años atrás, presidía aquel cuarto de costura, convertido en templo, y que parecía invadir toda la casa con los enigmáticos efluvios de un culto secreto y prohibido.

91.- /Región en octubre de 1938/ quedó desierta; desierta quedará para siempre, comida por la lepra de los disparos, las cubiertas agujereadas y las alcantarillas abiertas, el viento que remolinea y susurra por los huecos abiertos, los lienzos rasgados, las puertas que chirrían en sus goznes y golpean en sus marcos, incapaces de cerrarse sobre una edad de vergüenza y estupor ...  sumergiéndose lentamente en las tinieblas de la historia, rodeada de los fugaces destellos del cañoneo y el parpadeo de los vivacs, como las luces de los pequeños barcos pesqueros que han abandonado sus faenas para acudir al punto donde se hunde el coloso.

Selección de símiles

26.- parecían encarnar esa melancolía de la pecera donde no se añora la libertad y abundancia de otras aguas...

27.- observó con la indiferencia e integridad con que un juez integérrimo hubiera contemplado un montón de monedas.

35.- /Rumbas, caminando al ritmo de su mujer/ con la ciega mansedumbre de un elefante conducido por un enano vestido de húsar en el número final del espectáculo
49.- el fragor de una lluvia de cationes

51. semejantes por su acumulación y pequeñez a ese enjambre de barcas, juncos y saipanes de los pequeños mercaderes que se arriman al costado del trasatlántico que hace escala en un puesto exótico de Oriente.

52.- esa supina, maligna, adormecida, bamboleante y enigmática expresión de un Tamerlán que tras haber conquistado todas las estepas asiáticas, apenas abre sus ojos llenos de malicia ante los verdes paisajes de las riberas europeas.

55.- /enjambre de mosquitos/ mortificado por un enjambre de ellos —que le acompaña como un velo de novia—.

95/190 - CAP II

95/127 /Secc I/ La Memoria.
Enlace con el inicio real del relato del capítulo I, mediante la llegada de otro coche negro —ahora años sesenta—. Entran en escena el Dr. Sebastián y la que será María Marré.
Alternancia o deslizamiento entre el narrador omnisciente y los protagonistas —alternativamente el narrador arrebata la voz a los personajes—.
Las oscilaciones de la memoria entretejen la urdimbre de esta parte.
Las descripciones de la casa y de la acción pasada conforman la relación estructural de las respectivas historias de los personajes.
Conocemos que María Timoner no acudió a la cita con el Dr. Sebastián y cómo este reaccionó casándose con la hija del guardabarrera, que morirá virgen tras muchos años de matrimonio y de confección de bordados o encajes en una larga evocación, en dos partes, /112/119/.

Selección de expresiones literarias

97.- ... una miríada de pequeños cambios por medio de los cuales se transforma el contacto de una mejilla en el sabor de una manzana ...

99.- ... porque su conocimiento le ha revestido de una película protectora, formada de imágenes adquiridas, que no sólo lubrifica el roce cotidiano con la realidad sino que le sirve para referirlo a un muestrario familiar de emociones...

99.- ... el coche negro no pertenece al tiempo sino a ese ayer intemporal, transformado por la futurición en un ingrávido y abortivo presente.

101.- ... en torno a un momento en suspensión en el seno de un ayer incoloro, saturado de un pudo ser que no precipitó.

105.- ... No lo había ensayado porque cuanto más larga es la espera más de improviso surge la resolución.

117.- Opinión del autor en «... Creerás tú que es prudente unirse a una mujer que sigue en el cariño a aquella otra a la que se debe renunciar ...»

123.- “Vuelve allí, Marré; vuelve allí por lo que más quieras, vuelve de una vez».

125.- Extraordinario comentario a la descripción cuando el Dr. Enciende una bombilla, hecho desacostumbrado: «... apagarse enseguida y de nuevo, con renovada intensidad como si tratara de superar su propio estupor con un exceso de celo, volvió a iluminarse».
Magnifica teatralidad en la siguiente descripción del mobiliario que queda visible: «... como un grupo de cansados viajeros violentados por la intrusión del revisor».

127.-... una de esas fotografías coloreadas, fieras y ovaladas que la cámara acierta a impresionar sólo cuando presiente que el personaje se coloca ante su objetivo por última vez.

Selección de símiles

119.- ... como un niño que sólo recuerda un castigo y una prohibición, jadeante y lloroso, que durante la plegaria al tiempo que fuerza los labios hacia una sonrisa seráfica y atontada hace sonar las válvulas del corazón y golpea furioso en sus paredes para reclamar una atención que le es negada, ese inútil y estéril afán maternal acallado por el tintineo de las agujas metálicas cuyos engendros en secreto odia y compadece.

127/158 /Secc II/ Evocaciones del Dr. Sebastián. MONÓLOGO
Hay una alternancia-confusión entre las voces del Dr. y del autor en pasajes significativos ¿quién habla; de quién es la opinión.
/145-148/ un largo exordio sobre la familia, como opuesta a la pasión, entendida como afán original del hombre, sojuzgado y sustraído por aquella institución.
/155/ —El Dr. estaba hablando de las noches largas— «o incluso ese violento y despreciable apetito de perdón, de sosiego y beatitud que se apodera gratuitamente del ánimo —demasiado cómodo, olvidadizo y pagado de sí mismo— ...»
El Dr. narra su infancia, el recuerdo de las figuras de su padre y su madre.
Explica o justifica las razones por las que eligió sepultarse en vida en Región.
Por tramos se asiste a un discurso irracional y alucinado, pero trufado de razonamientos, opiniones y argumentos sobre las relaciones humanas, las paterno-materno-filiales, la familia, y más.
Es un monólogo del Dr. Sebastián; Marré sólo hace mínimas interrogaciones o el autor levemente se refiere a ella para dibujarnos su actitud o postura.
Nuevas referencias al Tiempo —atmosférico y cronológico— con más símiles y la ya obsesiva persistencia de la inmutabilidad de Región, de su abandono y olvido y de la elección vital de estos como modo de vida.
Hay, quizá, una incoherencia (145) cuando habla de «coloración purpúrea de las últimas luces de la tarde» cuando antes había dicho que había tormenta.

Selección de expresiones literarias

128.- /Sobre las razones de comprar la casa/ Tal es la trampa en que acostumbran a caer las familias advenedizas, privadas de visión, que han consumido su existencia con el cuchillo sobre el presupuesto y el tenedor clavado en el ahorro... han rehusado aprender el arte del gastar... Yo no sé si el dinero atrae al dinero, pero sí puedo asegurar que el ahorro atrae la ruina.

129.- /Sobre el padre/ Pero todo su delicado pesimismo se fue trocando poco a poco, bajo los golpes diarios de una mujer corajuda y una familia saben propinar con un tesón de fragua, en una tendencia a la fatalidad, el despego, el escepticismo y la brujería.

134.- /Sobre la profecía de su muerte/ Esperar la consumación de mi destino al cual ni me opongo ni me evado.

134.- /Id. Una mujer entre los belgas/ pero luego comprendí que, por vestir con pantalones si bien seguía siendo mujer no se podía decir —cabalmente— que tenía regazo.

135.- /El Dr. manifiesta su incapacidad para saber/ Yo tampoco, lo confieso; además, ya no se puede decir que sea médico. Pero hay todavía enfermedades que sólo los viejos enfermos que las han padecido pueden remediar.

136.- /Sobre la familia de la madre del DR/ la rama más humilde un tronco provinciano en cuya copa habían florecido unos pocos y pacíficos militares de cuartel —de esos que tienen más afición a la zarzuela que a las ordenanzas— y unos cuantos abogados belicosos, de esos que llaman de secano.

136.- /Sigue anterior/ y como arca del testimonio aportó a la alcoba conyugal la fotografía de un sujeto que sin duda coartó y frustró, desde la noche de bodas, cualquier intento de mi padre de ascender en el escalafón.

137.- /Sobre la educación del Dr./ mi primera obligación no era el estudio .... sino el reconocimiento de una deuda.

138/ /Sobre el autoritarismo materno en su familia/ qué falta de generosidad la de tantas gentes que pasan por este mundo no para gozar sus bienes sino para correr en pos de un engaño atroz y para llegar al término de su aliento sin haber conocido un momento de reposo y deleite... vicisitudes de la miseria, ay, arcanos de la voluntad.

139.- /Sobre la 'deuda' contraída por el Dr. con su familia/ Si usted procede de una familia que ha vivido apretadamente ha de saber hasta qué punto toda esa secuela de detalles que en principio parecen tan de segundo orden, forman toda la maraña de vínculos y resentimientos, derechos y deberes en los hogares donde todo es escaso.

140.- /sobre el buen hacer del Dr. Sardú/ … allí se trataban también con esmero y disimulo, algunos partos enojosos y que el propio doctor se había hecho un nombre gracias a la suavidad de sus maneras y a su técnica del raspado.

141.- /La significación de la casa/ Entonces una casa era mucho más que el simple cobijo, el abrigo de la familia, el caparazón calcáreo indivisible del órgano pluricelular; es decir, casa y familia no podían existir la una sin la otra y fuera de esa simbiosis sólo se podía dar la corrupción.

143.- /Síntesis del fracaso de las esperanzas e ilusiones del Dr./ La última fracción se consume en un cálculo de posibilidades mal desarrollado, un viaje en taxi, un parto en el corazón de la sierra y un último desengaño —el menos penoso— con el cacareo del gallo al fondo.

144.- /Cómo el Dr. orientó su vida/ pero preferí asumir mi papel justamente en la dirección opuesta la prevista por mi madre; no para empuñar el timón familiar sino para abordar ese mismo navío fantasmal y devolverlo a su auténtica condición, la épave (restos de un naufragio).

148.- Referencia al Tiempo … hojas de periódicos envueltas en un gran rollo y que al llegar a su puerta se abrían insinuantes y a las que jamás se acercó pero que durante todo el verano trataron por todos los medios de introducirse en la casa, golpeándose contra los cristales, remolineando por los balcones y obturando las chimeneas /todas las tardes las veía mientras reprimía sus escalofríos tras el ventanal/ para terminar descoloridas y agujereadas por la lluvia, deshechas por los golpes de viento, colgando de las ramas de los arbustos y espinos.
Es una figura simbólica. En una zona tan desolada es raro que haya tantos periódicos. Parece representar las noticias provenientes del mundo allende Región, como una invitación o llamada a abandonar ese exilio voluntario, esa sepultura en vida y que, al no ser atendida, se corrompe y degrada dejando sus restos como carroña.
153.- /Sobre su duda si abrir a los timbrazos de Marré/  arrumbar para siempre el difícil equilibrio que había logrado arbitrar entre el signo de los tiempos y su propio desconcierto.

154.- /sobre los habitantes de Región/ algunas razas arcaicas —y esa lo era, o lo es— han llegado a la astucia a través de una perífrasis —un largo, complicado y redundante período en el que se insertan premoniciones, costumbres, superstición y mito—.

156.- /sobre Marré, que ha quedado adormecida con el monólogo/ Dormida, su cara era más serena pero también más madura.

Selección de símiles

150.- /Marré escuchando el monólogo del Dr./  Sentada en el sillón gemelo de la consulta de tanto en tanto se volvía hacia el Doctor con esa mirada significativa, chocarrera y vivaz, que guarda para el fiscal que le acusa, ese delincuente regocijado que en medio del estupor y espanto de la sala, se demuestra incapaz de comprender la magnitud de su delito.
153.- /Sensaciones del Dr. al encerrarse en su casa/ … condenado a aquella butaca desvencijada junto a una ventana n la que se iba acumulando el polvo y frente a un país desolado mientras en una cabeza lúcida bullían todavía los adolescentes ímpetus, y esa actitud boquiabierta, expectante y suspensa del hombre que aguarda un estornudo frustrado, detenido a la altura de la nariz con un picor singular.

154.- /Breves salidas del Doctor de su casa/ … y entrada ya la noche a la hora en que /al igual que la madrugada para el condenado a muerte/ la oscuridad sobre la montaña imponía una fecha más de aquella inquietante tregua.

155.- /Actitudes de espera del Doctor/ … dentro del supino e impenetrable éxtasis  inspirado no por la unión mística con el orbe que le circundaba sino por la contemplación del principio de individuación, cristalizado en el agua madre del absurdo, la futilidad y la ingratitud.

156.- /El doctor casi ha terminado su monólogo/ … el Doctor desenchufó y la habitación, al poco rato, quedó iluminada por el resplandor opalescente de la luna en las sierras calizas /no nos ha dicho el autor que la tormenta haya amainado/ como si obedeciera a esas mutaciones de luces, tonos y sombras que en la luminotecnia teatral se estiman necesarias y suficientes para dar paso a la evocación.

158/187 /SECC III/ Alternancia de MONÓLOGOS; ahora le toca a Marré: simetría estructural con el monólogo anterior.
Marré se descubre, desnuda sus sentimientos, en dos mujeres en pugna: La de antes de la guerra formada en colegio de monjas (que en la posguerra, arropada por la conmiseración y el cariño, es reencauzada hacia el matrimonio —el orden establecido—). La otra, es la mujer que surge durante la guerra con rebelión ante el convencionalismo social y el egoísmo paterno, buscando (¿realmente es una búsqueda o un encuentro más forzoso que fortuito?) la libertad, comenzando por la de su propio cuerpo. Hay una tercera mujer, situada entre una y otra: «el árbitro». Y quizá sea esta la que acude a la casa del Dr. Sebastián en busca de una 'redención' o 'penitencia' o 'perdón' o 'compasión' o 'comprensión' o ... La enumeración de esta diversidad de caracteres es una excelente construcción literaria.
Hay equivalencias simétricas en este monólogo con el anterior: Constreñimiento por la célula familiar, ruptura con su padre cuando prefiere que sean los mapas los que entren en la maleta a costa de dejar fuera la foto de su hija.
Monologo con mínimas intervenciones del Dr. «Sólo tenemos un árbol, pero mire cómo brilla».
El monólogo tiene tal intensidad que incluso incluye frases del propio doctor: «¿Es usted doctor? Y me respondió es posible, no estoy muy seguro pero es posible que así sea» (El único hombre en la tierra que no tenga intención de curarla ni de corregirla).
166/168 Análisis reflejo para saber quién habla.
La lectura exige un análisis reflejo para determinar quién es el que habla, con la guerra como argumento omnipresente que se constituye en un signo de caos del que podría surgir algo nuevo; desde este punto de vista, la terribilidad de la visión de la guerra quedaría mitigada por esa presunta esperanza de cambio: «Sólo de la derrota podría surgir algo nuevo... la mejor razón para hacer la guerra, poderla perder».
Hay una poderosa evocación de los días de amor vividos por Marré con Luis I. Timoner en el Hotel de Muerte, el recuerdo se hace tan poderoso que su monólogo se convierte en una interpelación directa a aquél.
175/179 El recuerdo se hace tan intenso que, de pronto, Marré habla con Timoner en presente.

Selección de expresiones literarias

161.- Y la mujer adulta, mal que le pese, ha ido incorporando a su conducta un sedimento moral que, por más que lo intente, ya no podrá arrancar sin destruir sus fibras más íntimas.

164.- todo mi cuerpo parecía preparado para abandonar la crisálida, después de consumado el inmundo y grotesco proceso que ha de transformas los misterios adolescentes y las grandes palabras de la juventud y los deseos imaginarios y el déficit de pasión, por medio de una ilusión manquée (perdida -en francés-), en el receptáculo de un instinto suicida.

169.- Apenas me enteré de aquella guerra sino cuando ya estaba terminando ... en algo más de una semana sufrí todas sus consecuencias: un padre muerto, un amante desaparecido, una educación hecha trizas, un conocimiento del amor que me incapacitaba para cualquier futuro; ante mí, y en el seno de una sociedad dispuesta a acogerme como una mártir y una prenda codiciable, no se abría otra posibilidad que la del engaño, incapaz de confesar mi apego al enemigo y de renunciar /ya no digo renegar/ a él .... sigue hasta no tiene otro futuro que una lenta y muda extinción.

171.- paralizados más por la nada que por el miedo y sin saber —o poder— hacer otra cosa que apretarse mutuamente la mano para retener esa última y única propiedad sobre la que nadie —ni ellos mismos— se había de interrogar.

Ibídem.- impresionada por una sensación que no me atrevo a calificar de ninguna manera: una mezcla de compasión, alivio, envidia, culpa y menosprecio. Compasión ante su desamparo y envidia de su simplicidad y regocijo, culpa, animosidad y muchas otras cosas por la distancia que en todos los órdenes me separaba de ellos.

172.- qué no decir de aquella apariencia de inocencia que llevada de una evasión fratricida trataba de consolarse con la palabra expiación, con la palabra culpa y la palabra deber y esa última palabra, renuncia; como si las palabras hubieran de tener el poder de suturar la herida y ....

173.- ¿Qué importa lo que yo elegí frente a lo que me fue dado? ¿No luchaban todos entre sí? Entonces ¿qué? ¿Importa que fuera yo la primera interesada en perder la virtud? ¿Y si le dijera que de no haberse producido el holocausto también la hubiera perdido?

¿Marré está haciendo una auto condena o un ejercicio de autocompasión?

174.- La verdadera virginidad viene después con el precinto roto. Y la inocencia y la castidad también.

¿Está hablando Marré o J.B.?

175.- De haber algo engañoso era solamente un destino embustero que no quiso interrumpir el breve intervalo de nuestros amores con la presentación de aquella cuenta atroz que al término de los días nadie era capaz de abonar.

175.- Cuando al cabo de los años se pregunta uno por el fundamento de aquella moral que abortó tantas cosas... no puede dejarse de pensar hasta qué punto el individuo tiene más necesidad de justificarse ante sí mismo que ante el orden externo que siempre considera culpable.

176.- pero sí la sinceridad de una conducta que buscaba a ciegas la casta honestidad posvirginal de un infinitesimal sentimiento perdido entre una muchedumbre de pasiones y recelos contradictorios.
178.- No existe el destino, es el carácter quien decide.

Es J.B. quien está sentenciando.

179.- no hice sino tratar de explicarme la complicada operación financiera en cuya lógica la conciencia en el fondo nunca creyó: cuál era el interés al capital moral desembolsado y cuál el beneficio y cuál la amortización de aquel cuerpo usado en una buena parte de su vida. Cómo podía yo saber entonces que toda la economía del amor se halla dominada por esa primera inversión cuyo resultado se traduce casi siempre en un quebranto definitivo e irreparable.

El símil financiero, la terminología y el fondo del razonamiento, son de J.B. Es imposible que sea Marré quién lo diga.

179.- "Que ¿qué hice después? Ya te lo puedes imaginar

Dentro de su monólogo el recuerdo se hace tan intenso que interpela a Luis I. Timoner

181.- Le pregunté /a Muerte/ dónde estabas; yo creo que ya no era el cuerpo, que había renunciado al despojo maloliente, sino esa conciencia fiscal y verdugo que tras haber hecho pública su sentencia se permite edulcorar sus últimos momentos con una actitud caritativa y un gesto humanitario dedicado a la galería.

185.- Porque si el futuro es un engaño de la vista, el hoy es un sobrante de la voluntad, un saldo. Cuando Muerte me dio el dinero...

189.- /habla el narrador/ Tras narrar el regreso a Región con la columna navarra..... Entonces volvieron a sonar —por primera vez en varios años— las horas en el reloj del vestíbulo; era un sonido macabro, quizá la señal convenida para que fueran retirados los forros de los muebles; sólo en aquel momento comprendió que la guerra había terminado

Selección de símiles

159.- con esa mezcla de paternal severidad y condescendencia con que se observa y sigue el intento de fuga de quien, víctima de su desesperación, no intentará a la postre sino volver a la celda que le libera por la renuncia de tantos anhelos imposibles.

165.- también lo único que se habían llevado distraídamente unas motas de polvo y cal, en su largo exilio.

184.- /del pudor y orgullo, tras la huida de Timoner/ No me quedaba sino un vestigio de ellos, cada día más débiles y sucios, como ese manojo de certificados ennegrecidos, arrugados y rotos y pegados con papel de goma que el cesante lleva siempre en el bolsillo para acreditar un estado anterior menos lamentable.

187/190 /Secc IV/
Se evoca de forma sucinta el retorno de Marré con la columna navarra desde el Hotel de Muerte hasta Región. El niño la observa mientras suena un reloj como marcando un tiempo nuevo.


191/273 - CAP III

Parlamento del Dr. divagación fabulística con apariciones de la tragedia.
El largo parlamento del Dr. está constituido por una sucesión de divagaciones que se hilan con elementos aparentemente espurios, pero que constituyen el cañamazo de LA HISTORIA que contiene. Se mezcla la memoria, no siempre recordada con claridad —hay toda una disertación acerca de la inexistencia del pasado, de la irrealidad del presente y del engañoso aliento del futuro—, con referencias de formato fabulístico: Numa, barquera, historias de la mina de sílice, etc. La propia historia troncal: la larga partida de naipes entre el Tte. Gamallo y el desconocido —poseedor de la moneda de oro entregada por la barquera, siempre ganadora cuando es ella la que está en la postura pero incapaz de retener las ganancias obtenidas cuando no es ella parte de la apuesta—; María Timoner, aún muy brevemente dibujada y el Dr. Sebastián que se siente un pretendiente de relevo ante el gesto de Gamallo de apostar la sortija de compromiso de María, está contada a intervalos como si la memoria se moviese en oleadas irregulares o como si las palabras buscaran la manera de dar forma a lo que en su momento fue vivido como un sueño; un pasado que quizá no fue así.
Dos interrupciones de Marré: «qué son esas voces...»
221/229 Cambios en la voz del narrador, el cual se autonomiza del Dr.

He anotado hasta XIX divagaciones diferentes o cambios de rumbo de la narración o incorporación de asuntos nuevos —también de recuperación de otros dejados antes en suspenso- que en su conjunto componen el núcleo del argumento de la historia. Entre ellos hay cambios de voz del narrador JB se autonomiza del Dr. Sebastián y no resulta fácil determinar en algunos razonamientos u opiniones quién es el que verdaderamente está hablando.
La divagación se inicia en /196/ con una referencia al 'enojo' como motor de las decisiones por delante de la  'razón' la 'pasión' o el 'miedo'; seguidamente se inicia el relato de la "tragedia" que representa la larga partida y es el 'enojo' el que la preside y mueve los acontecimientos posteriores.

Divagaciones

I - /201/ Sobre las flores rojas parecidas a las bromelias que según los pastores guardan la sangre de Abraham, del rey Sidonio y del valeroso Aviza. Aparición del vampiro Atilano.
II - /203/ Sobre la mina de sílice.... muy apreciado no se sabe si por la pureza y uniformidad del grano o por la irregularidad de los envíos.
III - /206/ Variación acerca de las características de los aspirantes a trabajar en la mina: "había que tener algo, buenas maneras, un apellido conocido, una educación cabal y también un cierto espíritu de clase". ... "Pero hay más: hay sin duda un goce en el rebajamiento, un placer en la desventura y una delectación en la miseria que .... tanto más perdurables y estimulantes cuanto no conocen el hartazgo ni la satisfacción ni el premio".
IV - /209/ Aparición de la barquera y de la función de su esquife, como único recurso para atravesar el rio Torce.
- /212/ Aparición del capataz sesentón al que se mofa y afrenta los domingos por la mañana /como una diversión/.
VI - /213/ Aparición de un peón con más apariencia de empleado de banca que de un jugador. Costumbres limpias y que inicialmente no parece atraído por el naipe. Relación con la barquera muy diferente a la del resto de mineros.
«Era un joven —le dije— con un cuerpo atlético pero poco atractivo, marcado por la señales de la crueldad femenina que exhibía con orgullo que a veces producía lástima y otras, irritación».
/214/ «¿Qué son esas voces¿ ¿No ha oído usted? » Interrupción de Marré
Desaparece una noche y regresa tras cuatro o cinco días con evidentes síntomas de haber ganado en el  casino. A la noche siguiente se pone a jugar con sus compañeros y pierde todo lo que había ganado, excepto una moneda de oro. Más adelante se la cita como «aun cuando se suponía que se trataba de una ofrenda de la vieja barquera»
Desde la página 220, cuando empieza a hablar del rio Tarrentino (afluente del Torce) hasta la 229 parece que es JB el que habla, en sus descripciones de corte geológico o geográfico, por un lado y por otro podría ser el doctor el que narra otra historia fabulosa acerca de la impenetrabilidad del monte con la que se encuentra cualquier caminante.
JB devuelve la voz al Dr. cuando: «Yo creo que por aquel tiempo —habría de añadir el doctor, y si no lo añadió lo pudo hacer— también se inventó el verano....».
VII - /230/ Recupera el recuerdo de su padre como prototipo de alguien nacido en un medio rústico y arrastrado a otro que no llegó nunca a comprender. Y sigue hablando de un tiempo indeterminado y de unas costumbres sociales (¿fines del XIX y comienzos del XX?) que sólo en parte podrían ser recuerdos.
VIII - /232/ Divagación acerca de que lo único que puede progresar es la 'ingenuidad' que personifica en las abuelas cuya vía se consume en la rutina de las mismas cosas con las que se han rodeado siempre. Referencia a la col polaca que hay que cocer durante tres días alimentando el fuego con las fotos de los antepasados....
IX - /235/ Referencia al Numa «que por lo menos no se equivoca nunca. No entrega nada pero al menos no permite el menor progreso; no aprieta pero ahoga. En tiempos de mi padre se creía que podría redimirse al hombre de su esclavitud y liberarle de la explotación por sus semejantes; y todo eso ha venido a parar en que nadie explota pero todos somos explotados, por el Estado,, por la religión, por el bien común, por lo que sea y contra lo que nadie puede luchar de forma que lejos de suprimir la explotación lo que se ha hecho es transformarla en cosa invulnerable y sacramental».
X - /236/ Divagación acerca de una interrogación «Y todo por hablar demasiado del hombre y de sus derechos. Pero ¿es que se habían preocupado alguna vez de aquella palabra?»
XI - /237/ Irrupción de un asunto nuevo «Al pronto surge por el lateral derecho una agitada turba de caballeros vestidos a la moda de 1925, los unos a caballo, los seguidores a pie ...» Es el grupo que el Tte. Gamallo «...que por aquél entonces ya acostumbra a morderse las uñas incluso las de la mano herida que se lleva a la boca ayudándose por la otra...» que ha partido en busca del jugador huido. Encuentro con una pastora que al ser amenazada acaba mostrando una ficha de juego.
XII - 240  Aparece María Moliner con su nombre y "aquel militar" —referencia al Tt. Gamallo aún sin nombrarlo—. y aparece la moneda de oro por primera vez ante la mesa de juego. Se sigue con la narración de cómo fue la barquera la que se la entregó «¿Así que eres tú? .... Tómala, juégala como quieras; pierde cuidado y sobre todo no seas prudente, no lo seas nunca». Sigue la narración, con formato de diálogo, en el que se muestra el aumento de la intensidad de la apuesta.
XIII - /243/ Se aclara que María Moliner es la "prometida (o amante o lo que fuera) del Tte. obsesionado con ganar la medalla en la mesa. La narración de las sucesivas apuestas adquiere aspectos legendarios o épicos: «Fue una larga partida a lo largo de un tiempo vago, verano, otoño y primavera unidos en torno a una lamparita verde...». Además se introduce la idea del permanente acompañamiento del Dr. Sebastián a María mientras se suceden las partidas.
«...sólo quedaba su prometida con aquel joven doctor que seguía su tratamiento en la clínica de Sardú».
Aquí hay un evidente cambio de narrador, ya no es el Dr. el que divaga sino JB el que narra.
Se describe el progresivo aumento de prendas o alhajas que el Tte. apuesta hasta llegar a la sortija de compromiso, con el significado de que es la propia María Moliner la que pasa a formar parte de la apuesta «... lo que le hizo comprender que no se trataba solamente de la alhaja sino de la promesa que encerraba».
Ha habido ya varias referencias al Tiempo como supremo ordenador de los acontecimientos. En esta divagación el Tiempo cobra una significación definitiva: «De forma que moneda y sortija ganaban siempre porque nunca se enfrentaban en la misma postura, durante aquel vago y largo plazo que duró el juego y que no urdió el Jugador sino el Tiempo, deseoso de encontrar su propio fin en el hombre que envidiaba».
La apuesta final se consuma un montón de fichas y encima la moneda contra la sortija. El Jugador actúa: «La cogió del brazo —y el doctor no supo impedirlo— [ahora es JB el que narra] y le dijo: «Ya está hecho? ¿Y qué importa eso? Hasta ahora no importaba nada. Ahora lo es todo»
XIV - /247/ La escena anterior queda interrumpida por otra digresión y ahora es JB quien sigue narrando: «El doctor se había apercibido, tiempo atrás, de un cambio...» respecto de María Moliner.  Y sobre todo a partir de la puesta en juego de la sortija: «... había quedado roto uno de los vínculos que le unía a su amante. No quizá el afecto pero sí el respeto; no la promesa ni la fidelidad ni la obediencia pero si la lealtad». «Y el doctor no tardó un solo día en sentirse el tercer protagonista». Sigue la digresión sobre la naturaleza del trabajo del Dr. con la paciente en la clínica de Sardú. Sus paseos y conversaciones
Se introduce una digresión añadida acerca de la diferencia entre amor propio y orgullo que sólo se pueden curar con fracasos —el primero se cura y el segundo se agrava— en una conversación nocturna del Dr. con María.
XV - /251/ Introducción de una misteriosa interrogación «Acércate» pregunta por Gubernaël. Esa noche muere una paciente en la clínica con ese nombre y María siente una extraña presencia durante el sueño «que llega a su habitación y levanta las sábanas pero al reconocerla se retiró sigilosamente».
Es una referencia a la presencia y ronda de la Muerte
XIV bis /253/ - Tras la digresión de la Muerte sigue el relato de la partida interminable y de los cambios en la actitud de María. «El Doctor no llegó nunca a saber cabalmente cómo se hizo el trato». Hay un «cerrar de ojos» de María que parece ser una contraseña o un poderoso y definitivo catalizador de la tragedia y el narrador —nuevamente— JB sentencia: «Así que fue ella —no el militar que todo lo más la había de dar por perdida pero no ganada por el otro— lo que decidió la suerte de los tres; de los cuatro más bien. Porque el doctor también se equivocó»;  nadie presta atención al Jugador, porque la atención la concentra la moneda de oro.
El Doctor hace los preparativos para huir tras la partida de la noche con María.
La narración se entremezcla con pasajes de la partida intermedios respecto del momento en que termina la digresión XIII —la de la culminación de la apuesta final—.
Hay una nueva referencia al Tiempo como impulsor de que el Tte. ponga encima de la mesa la sortija de compromiso y se produce la apuesta final. El Tiempo sigue siendo citado hasta tres veces más como el auténtico vector de fuerza de la escena que termina con la mano del Tte. clavada contra la mesa atravesada por una navaja que el Jugador le clava, recoge las fichas y la moneda y huye. María ya había abandonado el salón con anterioridad.
Sin solución de continuidad se describe el estado de furor del Tte. ya en la partida de caza y ante la pastora.
Nueva interrupción de Marré «Pero ¿y esas voces? ¿No ha oído usted unas voces? Parece que dentro de la casa»
El doctor —«Sí las he oído, pero no las escucho—». Diserta sobre el Tiempo: «El presente ya pasó y todo lo que nos queda es lo que un día no pasó; el pasado tampoco es lo que fue, sino lo que no fue; sólo el futuro, lo que nos queda, es lo que ya ha sido; ...» y más adelante: «pero lo que ayer no fue hoy tiene que haber sido; como no hubo grandeza hoy son necesarias las ruinas, apenas existieron esas familias que hoy se apiñan en las tumbas ... »
XVI - /262/ Digresión de forma destructiva y desesperada que apenas aboceta una escena que supone el abandono del Jugador de María: «... ruido postrero del picaporte mucho más abajo...»
XVII - /264/ Divagación fabulística sobre un pueblo abandonado 'El Salvador'. Ceremonia del canto del Numa «... que viene a durar diez o veinte días...». Conjeturas sobre su origen y sobre el extraño pacto entre él y los habitantes: «.... una paz por muy ruin que sea, es siempre una paz...» «Reflexionad: un futuro sólo se abre a las amenazas, todo lo demás son habladurías».
La dictadura franquista y el (en su momento) famoso lema de ’25 años de paz’ parece estar aquí claramente referenciado.
«Sí, no hay duda, es el Tiempo lo que todavía no hemos acertado a comprender; es el tiempo donde no hemos aprendido a existir y es tras el tiempo —no después de la desesperación— cuando nos resistimos a aceptar la muerte».
XVIII - /268/ Divagación sobre la vida del hombre: «Creo que la vida del hombre está marcada por tres edades, la primera la del impulso en la que todo lo que nos mueve y nos importa no necesita justificación; en la segunda aquello que se eligió en la primera, normalmente se ha gastado, ya no vale por sí mismo y necesita de justificación que un hombre razonable concede gustosamente, el hombre lleva a cabo ese esfuerzo intelectual por el que una trayectoria elegida por el instinto es justificada a posteriori por la razón. En la tercera no sólo se han gastado e invalidado los móviles elegidos en la primera sino también las razones con las que apuntaló su conducta en la segunda; es la enajenación, el repudio  de todo lo que ha sido su vida para la que ya no encuentra motivación ni disculpa. Para poder vivir tranquilo hay que negarse a entrar en esa tercera etapa...»
La divagación intenta concluir «Y, todavía, le diré otra cosa...» Y así queda interrumpida la divagación en la que intenta explicar o justificar el "encallamiento" de su generación.
XIX - /269/ Es el narrador el que nos contará como el Dr. perdió a María Moliner, que no acudió a la cita donde él la esperaba con las maletas y un coche. Su deambular durante tres días por el monte y cómo seguramente («...le pudo decir...») fue la barquera la que le conminó «Olvídate de eso; olvídate de eso y vuelve a Región».
Despechado el doctor se casará con urgencia con la hija de un guardabarrera. Los sencillos padres quedan tan obnubilados por el viaje desde la caseta a Región (y regreso) en coche que no terminan de creer la suerte que han tenido con el Dr.

Selección de expresiones literarias

191.- una clase de gente para la que la guerra constituyó la mejor oportunidad de encontrar La Paz con ellos mismos.

193.- Así ocurre con la memoria individual y tanto más con la colectiva: por una economía de almacén no recuerda el odio pero atesora el rencor y, cuando actualiza, no busca lo que el alma aguarda sino aquél sentimiento que, tras la expansión, la vuelva a llenar de cólera o coraje.

194.- Durante esos días los hombres de que le hablo tratan en vano de comprender; tratan de saber no la clase de tormenta que amenaza al país, sino la clase de hombres que ellos son.

195.- no eran para ellos obra del azar ni de la desidia sino que constituía la médula de una tierra cuyo estandarte era la escasez, cuyo himno la plegaria y cuyo bastión más inexpugnable, el miedo.

199.- Es lo único que eligieron, lo demás —el horror, la lucha fratricida, la mediocridad de los dirigentes, el engaño de la doctrina, la falta de apoyo y hasta la carencia de entusiasmo— les fue dado. Así que jugaron a sabiendas de que la partida estaba perdida (la guerra).

207.- Esa educación en tierras extrañas resulta siempre, se quiera o no, una confesión de importancia, una reclusión y un exilio.

230.- —Parece que es JB quien habla—:  Esa civilización demoníaca —esto es, inútil e impuesta, dada que no elegida— tenía que, para ser atractiva, presentar su contrapartida y por eso se inventó el verano, los viajes de placer, la emancipación de la mujer y otras tantas cosas que a nadie un poco avisado le tentaban lo más mínimo. Y para disfrutar de todo ello también se inventó Región. ..... Y entre ellas y no la menos importante, el miedo. Ya se comprende que como el miedo siempre se refiere a algo cambia mucho con los gustos y las costumbres.

234.- —Parece que es JB quien habla—: sólo vivimos para nosotros, tan sólo es necesario un suelo de odio y rencor para alimentar y desarrollar y hacer prevalecer a la raza humana.

235.- un pueblo cobarde, egoísta y soez prefiere siempre la represión a la incertidumbre; se diría que lo segundo es un privilegio de los ricos.

239.- Cómo el destino, al pronto, para fustigar a un pueblo que tal merece elige a un actor de paso capaz de catalizar las pasiones antagonistas y dan lugar a un clima de destrucción sin que, para conjurarlo, puedan intervenir los intereses que mantienen un equilibrio inestable.

250.- —amor propio y orgullo— con fracasos el primero se cura y el segundo se agrava porque el fracaso viene a demostrar al hombre que aquello propio que tanto quería hasta hacerle perder la lucidez, no era digno de tal amor; mientras que el orgullo prefiere negarse esa evidencia y, antes que poner en entredicho el amor a lo propio prefiere atribuir las causas de su fracaso a los errores ajenos que no a sus propios desatinos.

256.- —referencia al Tiempo— apenas les miró al entrar cuando, espoleado por un guiño del Tiempo que al correr por un pasillo vecino y entrecerrar una puerta daba a entender la índole de su apresuramiento, decidió aventurar la última postura.

259.- Forma parte de la digresión XIV bis y se refiere al estado de furor del Tte. ya en la partida de caza y ante la pastora que ha dado la pista con la ficha del casino: "Ya no sabe qué es lo que quiere porque venganza, mujer y fortuna se mezclan en su furor, avivado por la impotencia que le embarga ante la inmensidad de la montaña; la vista del nácar, cuya futilidad alguien menciona para justificar la retirada, obnubila su mente.

262.- Digresión XIV bis.  Es cierto que la memoria desvirtúa, agranda y exagera, pero no es sólo eso; también inventa para dar una apariencia de vivido e ido a aquello que el presente niega.

262.- Ídem. «...quién sabe, repito, si existió aquel padre, aquel prometido; pero sin duda hay treinta o cuarenta años de desolación, de eutanásico desprecio a la calle y a la mañana y a sus semejantes cuyas ofensas no quiere perdonar y sobre cuyas incógnitas no quiere interrogarse porque su adúltero concubinato con el espectro de su intimidad le fuerza a olvidar y deformar su único vínculo legítimo».

272.- Dentro de la digresión XIX y casi como su epílogo. «Le voy a decir en pocas palabras lo que yo creo que es el tiempo: es la dimensión en la que la persona humana sólo puede ser desgraciada, no puede ser de otra manera. El tiempo sólo asoma en la desdicha y así la memoria sólo es el registro del dolor».

Selección de símiles

191.- algo así como el anuncio público de la suspensión de pagos de una sociedad que el antiguo empleado —que ha comprado el diario para leer las ofertas de empleo— lee al paso.

233.- una estampa ahumada que representa a un santo levantino el cual contempla el crucifijo que sostiene con las manos con el mismo supino asombro con que el pescador extasiado levanta una pieza que no esperaba cobrar.

273/335 - CAP IV

Encuentro XVI variaciones o entradas de nuevos asuntos o sesgos o diversas divagaciones, en un evidente contrapunto con la crónica declamada por el doctor en el capítulo III.

Sección 1: 275-303. Contrapunto cronístico de Marré
Se inicia con el narrador «No lo sé —podría haber replicado ella—».
I - /276/ Aquí Marré responde a la frase interrumpida del doctor al final de su divagación XVIII /269/ acerca del «encallamiento en una costa tan desértica, hosca y hostil que no nos hemos atrevido a salir de la barca que nos trajo a ella. Y, todavía, le diré otra cosa... »
Marré: «Yo creo que exagera, doctor. Si usted hubiera vivido ese presente en el que ahora no cree, ahora o tendría miedo».
«... lo terrible es que el pago de un presente que no fue tiempo, ha de hacerse en edad»
«Quiero recordar que entonces no había cumplido los veinte años ... » (caía de la Guerra Civil) dos o tres años antes había abandonado el internado de las Damas Negras ...
II - /277/ Porque la joven que al abandonar el colegio religioso tiene que enfrentarse con un mundo ante el que la educación se ha quedado corta, rara vez, si no es para incorporarse al orden burgués por la vía del matrimonio, puede conformarse con los valores recibidos.
«No éramos más que unas señoritas provincianas que abrían sus ojos ante un mundo muy distinto al representado por esa educación; esa falta de focalidad crea en el adolescente una especie de estrabismo social...»
«Yo no volví con mi padre sino con una tía suya»
Respecto de su padre: « ...la carrera de un militar educado entre aquellas paredes ...debía tarde o temprano trocarse en despecho, un apetito de regeneración que el país se ocuparía de transformar en venganza y destrucción» ... «La educación que por la vía del despecho como por otra día cualquiera, había pasado a formar parte de mi padre no era para mí más que una cáscara inútil y enojosa de la que a todo trance tenía que despojarme para recibir el sol de mi tiempo».
Amistad con Juan de Tomé —no queda claro con cuánta profundidad— y con Eugenio Mazón.
III - /281/ «Usted no me ve con fuerzas para continuar el viaje y yo no me veo con salud para abandonarlo; una vez más porque presenciamos la misma circunstancia desde dos puntos de vista algo diferentes. Ambos se sitúan en el miedo ... mi miedo no es sino una envoltura bajo la que se guarda una convicción mientras que ese del que usted me habla no es más que el último estado antes de la desesperación»
IV - /282/ Referencia al regreso al hotel de  Muerte ya casada: «No la he vuelo a ver desde que, ya casada, fui de nuevo a su casa a devolverle el dinero que me había prestado».
Marré no confía o no sabe reconocer sus recuerdos: «Ahora no hablemos, por favor, de los recuerdos. Si al menos fueran lo que con esa palabra se quiere decir, yo sabría a qué atenerme...»
V - /283/ Es una continuación del anterior, pero cita algo esencial: «Sin duda perdí el hilo del discurso en la caja de la camioneta que en aquellos días del invierno de 1938 nos llevó de Región a El Salvador, y de allí al hotel de Muerte (momento de pasión amorosa con Luis I. Timoner) durante diez o veinte o treinta días, ay, demasiado terribles y demasiado turbulentos para ser inolvidables»
La narración retrocede hasta el 36 y su primera declaración al Comité de Defensa, sigue en el 37 cuando su padre, ya asignado al Estado Mayor y la posterior propuesta de un canje (que nunca se llega a especificar, pero en el que ella es una de las piezas del mismo).
El contenido de esta digresión continúa en /287/ hasta /291/ en la que narra la intentona de conversación telefónica con su padre para el asunto del canje y el gesto de Luis I. Timoner de coger del hombro o clavícula con fuerza a Marré. Este gesto supone el desarme de Marré (hay un paralelismo con el gesto de los ojos de María Moliner ante el Jugador en la apuesta definitiva).
«... y, sin embargo, a pesar de las muchas vicisitudes que ha de conocer en el entretanto, mi virtud se perdió en aquel breve episodio". "me estoy refiriendo también a aquella despreocupación, envuelta en la piel de una insuperable e impenetrable reserva que, al igual que el permitió hacer el ensayo con tanta economía le habría de acreditar ulteriormente sin otra documentación, para el cobro de sus honorarios: Tal es mi nombre, nunca me ha gustado perder el tiempo».
VI - /285/ Frialdad de Marré ante la perspectiva de aquel canje y el regreso con su padre: «En primer lugar porque casi no me acordaba de mi padre o porque mantenía acerca de él una visión de colegiala», que más adelante concretará en «despecho», para evocar las escasas ocasiones de encuentro o noticia de su padre durante los años escolares.
«Mi padre, en una parte de su significado, había dejado de existir antes de morir para legarme una manda de impaciencia, malogro y anticipación,: porque una gran parte de mi vida —ya lo verá usted— dejará de existir al término de la guerra civil».
Tras referirse al desastre que significó la guerra para los hogares burgueses, dice: «A mi me había ocurrido unos años antes, eso es todo, no tuve que esperar a la guerra para verme despojada de padre, hogar, principios morales y puesto en la sociedad».
VII - /291/ Estamos en octubre (¿1938?). Aparición de Julián Fernández que se cruza en la vida de Marré.
Marré se interroga sobre la fuerza que impulsa la conducta de aquellos hombres " ... fidelidad a un principio común a todos ellos ¿por qué aquella guerra?"
El doctor interviene: «Pero ¿cuál es ese principio? ¿Por qué los únicos? ¿Qué seguridad es esa? ¿Qué tienen que hacer aquí la compasión ni la fidelidad? ¿Quién le ha metido eso en la cabeza?"»
Y aquí se produce otro nuevo rasgo estilístico: Se incorpora la voz del autor en forma de una nota en la que se narra el nacimiento del hijo de María Moliner y las circunstancias misteriosas, sus visitas anuales para comprobar el desarrollo del niño y finalmente la muerte de María Moliner bajo el armario que se vence cuando el niño intenta alcanzar la moneda de oro.
Marré en esta divagación hace una identificación entre las personas con las que se ha relacionado y que de una u otra forma han intervenido en la organización de su conducta: las Damas Negras, Adela, Muerte, ... «Si todas esas personas no son una sola y única me parece un despilfarro de la naturaleza y de la sociedad emplear tanta gente para cumplí una sola función: velar por mi conducta y tratar por todos los medios tenerme sujeta al orden que encarnan».
Cita la 'traición' hacia Juan de Tomé, sin demasiada descripción.
VIII - /297/ Repliegue de los grupos resistentes. Encierro durante una semana.
IX - /299/ Conoce al alemán Gerd: «Doctor, en aquel rincón del suelo, bajo aquella manta gris, devoró el alemán mi flor».
«Yo creo que en mi breve romance con el alemán aparte de la piedad y el deseo de profesión de la catecúmena tuvo mucha importancia el temor a que aquel primer fruto fuera recogido por Julián Fernández, el interés en engañarle anticipadamente y en defender mi castidad con una rendición anterior».
X - /301/ «El lance fue interrumpido por la orden de marcha que perentoriamente vino a traernos un civil...»

Sección 2: 304-311. Últimos combates en Región
XI - /304/ Vuelve la voz del narrador con los detalles de las escaramuzas de los últimos combates en Región que terminan cuando casi ya vencidas todas las fuerzas resistentes, la muerte del ya entonces general Gamallo, se produce la interrupción del ataque final antes de la victoria.
Incluye una cita de Faulkner: "irreales, sonoros y regulares, timbrados por esa triste y resignada desolación" con que los perros se llamaban y buscaban de serna en serna...
Se narra la muerte de Gerd en un contexto tan épico como absurdo y como aparece ¿Luis . Timoner o Julián Fernández?, sin ser nombrados como tal, que lava y arregla un poco el cadáver de Gerd.

Sección 3: 312-331. Confesiones de Marré.
XII - /312/ Llanto de Marré por la muerte de Gerd.
El grupo huyendo llega a El Salvador y Julián Fernández hace de Marré su amante.
«Hay cosas que como no sirve de nada recordarlas la memoria las guarda en un cajón de sastre, convencida de que nunca más volverán a tener un uso o que sólo han de servir para un remiendo»
Marré narra el sufrimiento moral del enfrentamiento entre el amor, el deseo sexual y los principios de su educación: «Lo comprendí mucho más adelante, después de mi matrimonio; el amor y el deseo sexual se excluyen tras las primera prueba; el deseo y el acto sexual constituyen la única defensa contra la amenaza de un amor que ya en la adolescencia desfiguró su fisonomía, desgarró sus tejidos y destruyó la integridad de su persona».
XIII - /318/ Parece que surge Luis I. Timoner, pero en la memoria de Marré, las imágenes están desdibujadas.
«Ha pasado tanto tiempo y ha sido tal mi soledad que he llegado a dudar si todo aquello ocurrió como le he dicho».
«Yo no sé muy bien para qué he venido porque no me conozco, cada día me conozco menos, siento cada día más relajada mi autoridad sobre aquellas partículas que antes del conflicto sabían marchar de consuno y hacer gala de un orden y una disciplina únicos, pero que desde la guerra se han puesto a guerrear cada cual por su cuenta, para ridiculizar el mando y destruirse en mil acciones esporádicas. Supongo que vengo por todo eso, en busca de una certeza y de una repetición, a volver a pisar el lugar sagrado donde al conjuro de un perfume y exorcismo resucitarán los héroes desaparecidos».
XIV - /322/ Marré menciona la fotografía ¿de Luis I. Timoner? que no sabe cómo llego a tener.
Muerte en su regazo de un joven. Pérdida de sentido o se duerme por agotamiento. Viaje en la camioneta y apasionado episodio de amor en la caja de la camioneta con Luis I. Timoner: «... cuando el amor de aquel hombre me vino a demostrar que el tiempo puede no existir, fundido en su totalidad entre todos aquellos instantes que acuden en tropel .... todos los instantes pasados y futuros de ese largo y penoso proceso de formación de la mujer que se resumen, anticipan, actualizan y estallan cuando el hombre decide introducir la llama que robó al cielo; ...»
«Es cierto yo no soy la que yo conozco... porque la imagen que tengo de mí ... no se corresponde ni con la imagen de la joven que no acudió al teléfono pero sí al rincón del alemán, ni con la mujer que por conservar su secreto y preservar su decencia dejó agonizar a Juan de Tomé, en un sótano sin luz, consciente por fin del camino que debía de tomar ...»
Aparecen tropas rebeldes en el hotel de Muerte «Esta historia ha terminado, dijo Muerte» «¿Terminado? ¿Qué es lo que ha terminado?» preguntó Marré sin comprender aún.
«Volví a recuperar el miedo, el miedo necesario para abandonar una ilusión desesperada, pero ¿qué podía hacer? Yo sabía que había nacido de dentro para informarme de que gracias a su traición aquel monte y aquel silencio y aquella soledad y aquel despecho eran los únicos gananciales del matrimonio delirante con aquel hombre que había demostrado su intención de no volver, que quizá ya no existía y que —quizá también— no existió nunca».
XV - /327/ Interpelación de Marré a Luis I. Timoner, acerca de no haber quedado encinta.
Tu no podías saber que mi padre había muerto y tampoco que Juan de Tomé todavía vivía
«Y entonces me sentí herida, engañada y mortificada porque tu abandono me vino a demostrar que yo no valía ni como tabla de salvación»
XVI - /328/ Marré vuelve a Región. Encuentro en la casa de Adela donde El Niño que cuida sigue jugando con las bolas de cristal, la guerra no ha cambiado ese escenario. Muerte de Adela.
A modo de conclusión final de sus divagaciones:
«He venido, pues, cuando he alcanzado ese límite para saber hasta qué punto he sido impura e hipócrita  o en qué medida he sido víctima de una ficción: en qué medida el amor, el miedo y la memoria a las que quise ser fiel no son más que esa ficción infantil que tú, al aniñarme, me indujiste y que, al romper la virginidad del éxtasis, al situarte fuera del tiempo y de la muerte y al incapacitarme para el consuelo y la regeneración, me obligaste a abrazar con todos los votos de la castidad, humildad, pobreza, renuncia y sacrificio que voy a romper hoy para restituirme a la edad de unos primeros y tal vez últimos anhelos sin memoria, sin amor, sin pasado, sin miedo y sin esperanza»

Sección 4: 331-335: Epílogo
/331/ Cita de Nietzsche: «un perro que a tales horas también cree en los fantasmas».
El niño cuidado primero por Adela y después por el Doctor, apartado de todo contacto, cree en su locura que Marré es aquella madre que un día marchó en un coche negro para no volver más.
Mata al doctor.
Desorden en la casa.
«Hasta que, con las luces del día, entre los ladridos de un perro solitario, el eco de un disparo lejano vino a restablecer el silencio habitual del lugar»


Selección de expresiones literarias

275.- «hasta los chopos contienen la respiración, antes del escalofrío que les arrancará el follaje.»

321.- «Por el contrario, yo (Marré en la divagación XIII) he llegado a la conclusión que el tiempo es todo lo que no somos, todo lo que se ha malogrado y fracasado, todo lo equivocado, pervertido y despreciable que hubiéramos preferido dejar de lado».

324.- «la mujer lleva dentro un apetito de reclusión —no pudor— que la impide entregarse cuando el miedo anda cerca. Qué frecuente es entonces levantarse de la cama con la sensación de haberse sacrificado en vano por haber querido negociar con un gitano, habiendo pagado el precio convenido para descubrir que todas las nueces estaban podridas.»

Selección de símiles

288.- «retrocedía horrorizada hacia el instante temible en que el juego terminase: era el estado del niño que, tras el alboroto dominguero en compañía de sus amigos en el cuarto de juegos en una casa donde ha sido invitado, en un instante de silencio advierte en el pasillo la voz del haya que viene a recogerle».

299.- «... aquel testigo obligado (el centinela de Marré y Gerd) de mi primera noche de amores tenía la misma conciencia que esos muñecos vestidos de hindú que acuclillados en los escaparates de las expendedurías de café, alternativamente se llevan a los labios una taza con la diestra y un habano con la siniestra»

302.- «—y aquel matrimonio Robal entre ellos— con ese aire de pacífica resignación y limitado gozo con que los internos de un hospital de menesterosos salen a disfrutar del sol de invierno».